Fotografiar un helado es una carrera contra el reloj. En cuanto sale del congelador, empieza a perder forma, brillo y textura. Por eso este es uno de los trabajos más técnicos del estudio, y donde la experiencia se nota más.
Contra el reloj: preparación extrema
Todo se prepara antes de que el producto entre en plató: encuadre, luz y foco se ajustan con una réplica o un producto «de sacrificio». Cuando llega el helado bueno, solo quedan segundos para disparar. Un set organizado es la diferencia entre una imagen perfecta y una charca dulce.
Escarcha, textura y «el punto cremoso»
- La escarcha que cubre un helado o un congelado se genera y controla para que sea uniforme y fotogénica.
- La textura cremosa de una bola se trabaja con herramientas específicas y, a veces, con réplicas que aguantan el calor de los focos usando luz fría LED.
- El vapor frío (esa neblina que «cae» de un congelado) se recrea con técnica de plató para transmitir sensación térmica.
Verdad de producto
En packaging de alimentación congelada, la imagen debe representar el producto real: nada de trucos que exageren el tamaño de la porción o el número de ingredientes. El trabajo consiste en mostrar el producto en su mejor versión real, no en otro producto.
Por qué en agosto
El verano es temporada alta de helados y refrescos, pero también el momento en que las marcas producen la imagen para el año siguiente. Adelantar la sesión evita las prisas de la próxima campaña.
¿Tienes producto congelado o heladería que fotografiar? Hablemos.