En una sesión de fotografía de alimentos hay una figura que rara vez aparece en los créditos pero que marca la diferencia entre una foto que da hambre y una que no: el home economist.
No es lo mismo que el food stylist
Se confunden a menudo. El food stylist trabaja la estética: composición, atrezzo, cómo se coloca cada elemento. El home economist trabaja el producto en sí: compra, selecciona, cocina y prepara los alimentos para que lleguen a cámara en su mejor momento y —esto es clave— de forma fiel al producto real.
Qué hace exactamente
- Selecciona el género: elige las mejores piezas de fruta, carne, pescado o pan entre decenas de opciones.
- Cocina a punto de cámara: un filete «perfecto» en foto no está en su punto de comer; está en su punto de *verse* jugoso bajo la luz.
- Controla el tiempo: la condensación de una bebida, el vapor de un plato o el brillo de una salsa duran segundos. El home economist los provoca y los mantiene.
- Garantiza veracidad: en packaging, la ley exige que la imagen represente el producto real. El home economist asegura ese equilibrio entre apetecible y honesto.
Por qué importa para tu marca
Sin home economist, un buen fotógrafo puede iluminar de maravilla un plato… que no apetece. Con él, cada ingrediente llega a cámara en su punto óptimo y la imagen final vende sin engañar. Por eso en nuestras sesiones de alimentación siempre hay un home economist en plató.
¿Preparas fotos para packaging o campaña de alimentación? Hablemos de tu proyecto.